El reporte 2024 de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria muestra que el 80,4% de las muestras orgánicas analizadas no presentó residuos cuantificables. La tasa de superación de límites máximos de residuos fue de 0,9%, frente a aproximadamente 3,5% en productos no orgánicos.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) publicó el informe “The 2024 European Union report on pesticide residues in food”, que presenta los resultados de los controles oficiales sobre residuos de plaguicidas realizados en alimentos comercializados en la Unión Europea, Islandia y Noruega.
El informe analiza los resultados del programa coordinado de control de la Unión Europea, los programas nacionales de monitoreo y los controles reforzados de importación. En el conjunto de los programas nacionales, se analizaron 86.449 muestras correspondientes a más de 1.140 productos alimenticios. De ese total, 83.591 muestras —equivalentes al 96,7%— se encontraron dentro de los límites legales establecidos.
RESULTADOS ESPECÍFICOS EN PRODUCTOS ORGÁNICOS
En relación con los alimentos orgánicos, EFSA informa que 5.939 muestras, equivalentes al 6,9% del total analizado, fueron identificadas como orgánicas. Esta proporción muestra un leve incremento respecto de años anteriores: 5,3% en 2023 y 6,1% en 2022. Los principales resultados fueron los siguientes:
Una lectura comparativa de los datos permite observar que las muestras orgánicas presentaron una frecuencia de residuos cuantificables aproximadamente 55% menor que las muestras no orgánicas. Asimismo, la tasa de superación de LMR fue cerca de 75% menor, mientras que la tasa de no conformidad fue aproximadamente 80% menor.
EFSA señala, además, que las tasas de cuantificación de residuos y de superación de LMR fueron más bajas en alimentos orgánicos que en productos convencionales para todas las categorías de alimentos, con excepción de los productos de origen animal. En este último caso, la diferencia se explica principalmente por la presencia de cobre, una sustancia autorizada en agricultura orgánica y que también puede tener otros usos, como suplemento en alimentación animal o fertilizante.
UNA LECTURA TÉCNICA: MENOR PRESENCIA DE RESIDUOS, NO “RESIDUO CERO”
El informe también aporta un elemento importante para una comunicación precisa sobre la producción orgánica. EFSA recuerda que no existen límites máximos de residuos específicos para productos orgánicos: los LMR establecidos por el Reglamento (CE) N.º 396/2005 se aplican por igual a alimentos orgánicos y convencionales. La diferencia normativa se encuentra en las restricciones propias de la producción orgánica y en la autorización específica de determinadas sustancias para su uso en estos sistemas productivos.
En ese sentido, los resultados no deben interpretarse como una afirmación de “residuo cero”, sino como evidencia de una menor frecuencia de detección de residuos de plaguicidas en productos orgánicos.
EFSA indica que la mayoría de las sustancias cuantificadas en muestras identificadas como orgánicas correspondieron a sustancias autorizadas para su uso —como cobre o spinosad—, sustancias de ocurrencia natural —como el ion bromuro—, productos de degradación derivados de procesos de sanitización —como clorato— o contaminantes ambientales —como mercurio—.
El informe también señala que la presencia de otras sustancias no autorizadas en producción orgánica puede deberse a causas diversas, tales como deriva de aplicaciones, contaminación ambiental, contaminación durante la manipulación, empaque, almacenamiento o procesamiento, o incluso errores de etiquetado de productos convencionales como orgánicos. Por ello, EFSA recomienda a los países informantes procurar esclarecer siempre las causas de los hallazgos ocasionales de residuos cuantificables de sustancias no autorizadas en productos etiquetados como orgánicos.
RELEVANCIA PARA LA AGENDA REGIONAL
Para la CIAO, estos resultados son relevantes porque aportan evidencia técnica actualizada sobre el desempeño diferencial de los sistemas orgánicos en materia de residuos de plaguicidas, al tiempo que refuerzan la importancia de los sistemas de control, certificación, trazabilidad y vigilancia oficial.
La agricultura orgánica se sustenta en normas, controles y procedimientos que buscan asegurar la integridad de los productos a lo largo de toda la cadena. En ese marco, los datos de EFSA confirman una tendencia favorable en términos de menor presencia de residuos, pero también recuerdan la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y gestión frente a hallazgos ocasionales.
La información resulta especialmente útil para los países de las Américas en un contexto de creciente diálogo técnico y comercial con la Unión Europea, así como para avanzar en agendas de cooperación orientadas a la transparencia, la confianza del consumidor y el fortalecimiento de los sistemas nacionales de control de la producción orgánica.